Vigilia de Pentecostés

VIGILIA DE PENTECOSTES

 

  1. AMBIENTACIÓN

     Buenas tardes a todos, sean bienvenidos a la casa del Señor!

    Hace cincuenta días iniciamos con la solemne vigilia de Pascua este tiempo de alegría, centro y culmen de nuestra fe. Hoy formamos asamblea santa para renovar entre nosotros el prodigio de Pentecostés, Jesús Resucitado nos da su Espíritu Santo al igual que a los apóstoles reunidos con María en oración y así, darnos a nosotros como Iglesia, el impulso misionero para anunciarlo a todas las naciones.

    Hoy es un buen momento para pedir al Espíritu de la Verdad que nos oriente a ser una verdadera comunidad de hermanos, donde no haya divisiones, disputas, donde organizados por carismas, seamos identificados ante el mundo como una verdadera comunidad de fe.

Cuando cargamos un paraguas y lo usamos es porque no nos queremos mojar. Muchas veces entramos a la Iglesia de esa misma manera, no queremos mojarnos, no queremos arriesgarnos. Hoy es el día para mojarnos, para arriesgarnos, esto es posible solo con la ayuda del Espíritu Santo. El día de hoy le vamos a pedir que venga a nuestra vida. 

El Señor os dará su Espíritu Santo

El Señor os dará su Espíritu Santo.
Ya no temáis, abrid el corazón.
Derramará todo su amor. (bis)

Él transformará hoy vuestra vida,
os dará fuerzas para amar.
No perdáis vuestra esperanza,
Él os salvará.
Él transformará todas las penas
como a hijos os acogerá.
Abrid vuestros corazones
a la libertad.

Fortalecerá todo cansancio
si al orar dejáis que os dé su paz.
Brotará vuestra alabanza,
Él os hablará.
Os inundará de un nuevo gozo
con el don de la fraternidad.
Abrid vuestros corazones
a la libertad.

Procesión de entrada con  la Palabra, las velas, los sacerdotes y los paraguas.  (Saludo del sacerdote)

  1. LITURGIA DE LA PALABRA.

       Del Libro De Los Hechos De Los Apóstoles  2, 1-21.

        “Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios.» Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros: «¿Qué significa esto?» Otros en cambio decían riéndose: «¡Están llenos de mosto!» Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: «Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, sino que es lo que dijo el profeta: Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu. Haré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que llegue el Día grande del Señor. Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.

PALABRA DE DIOS

BREVE REFLEXIÓN. ¿Porque recibimos el Espíritu Santo, ese poder de lo alto? ¿Quién es? y ¿qué hace en nosotros?

                               

III. DONES DEL ESPIRITU SANTO.

San Pablo describe la acción del Espíritu Santo en nuestro interior: “viene en ayuda de nuestra debilidad”. Él es el Paráclito, el defensor.

 

Lectura De La Primera Carta A Los Corintios 12, 4-10

 

“Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos. A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común, Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el único Espíritu; a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad. Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo. ”

PALABRA DE DIOS

BREVE REFLEXION DE LA LECTURA. ¿Cómo hablamos con Dios?

                               

SECUENCIA DE PENTECOSTÉS

  1. Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
  2. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos
  3. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. 
  4. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
  5. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén 

El Espíritu de Dios está en este lugar

El Espíritu de Dios está en este lugar
El Espíritu de Dios se mueve en este lugar
Está aquí para consolar
Está aquí para liberar
Está aquí para guiar, el Espíritu de Dios está aquí
El Espíritu de Dios está en este lugar
El Espíritu de Dios se mueve en este lugar
Está aquí para consolar
Está aquí para liberar
Está aquí para guiar, el Espíritu de Dios está aquí
Muévete en mí
Muévete en mí
Toca mi mente, mi corazón
Llena mi vida de tu amor
Muévete en mí
Dios Espíritu, muévete en mí
  1. SEÑOR, DANOS EL DON DE LA SABIDURÍA Señor, danos el don de la Sabiduría. Que nos ayude a descubrir tu presencia en la creación, a amarte filialmente, a reverenciar tu santidad, a penetrar las verdades de la fe, a perseverar en las dificultades y atinar en las aplicaciones. Danos, con la Sabiduría, la gracia de poder ver cada cosa con los ojos de Dios. Danos la luz que se recibe de lo alto, una participación especial en ese conocimiento misterioso y sumo, que eres tú. Danos la sabiduría que perfecciona la virtud teologal de la caridad, produciendo un conocimiento nuevo, impregnado por el amor. Danos Señor, el don de la Sabiduría.  

CANTO (El espíritu de Dios está en este lugar)                                 

  1. DANOS, SEÑOR, EL DON DEL ENTENDIMIENTO Con este don, Señor, podemos leer por dentro, estudiar a fondo, llegar al corazón de las cosas. Por el don del entendimiento llegamos a calar en el sentido y en el por qué de las cosas y de nuestra propia vida, a veces tan difícil de entender. Señor, Por este don nos hacemos capaces de sorprendernos gratamente con las personas que nos rodean; ellas, nos son entregadas como don tuyo. Por este don del entendimiento que nos haces, podemos reconocer tu mano donde otros sólo ven casualidades. Con este don del entendimiento, en definitiva, vemos con tus ojos, Señor. Danos Señor, el don del Entendimiento.

 CANTO  (El espíritu de Dios está en este lugar)

  1. SEÑOR, DANOS EL DON DEL CONSEJO Por este don Tú nos ayudas a vivir y nos ayudas a tomar las verdaderas y más importantes decisiones que afectan a nuestra vida y a la vida de los demás, porque la vida tiene sentido cuando se entrega. Con este don nos permites escuchar atentos y callados cuando alguien nos cuenta sus desánimos y sus confusiones, creando un espacio en el que habla, pueda entrar en sí mismo y encontrar la salida más adecuada a lo que le preocupa. Este don del consejo es el que nos une unos a otros para buscar conjuntamente, y para animarnos en el camino que nos lleva hacia Ti Danos Señor, el don de Consejo. 

CANTO  (El espíritu de Dios está en este lugar)

                               

  1. SEÑOR, DANOS EL DON DE LA FORTALEZA Con este don, Tú nos das, Señor, el valor, la constancia y la perseverancia. Porque la vida no puede vivirse en debilidad, hay que definirse, hay que SER fuertes; y para eso necesitamos la tenacidad y la fortaleza. Necesitamos este don para hacer frente a tantas cosas que nos quieren apartar de tu proyecto y de nuestra fidelidad a ti. Danos este don para que no seamos gente que empieza y nunca sigue ni termina el camino del bien empezado. Danos, con este don, la constancia y perseverancia para alcanzar, ayudados por ti, la santidad a la que nos llamas. Danos Señor, el don de la fortaleza.

CANTO  (El espíritu de Dios está en este lugar)

                               

 

  1. SEÑOR, DANOS EL DON DE LA CIENCIA Señor, danos el don de la ciencia que nos capacita para ver todas las cosas en relación contigo que eres su fundamento Danos con este don la capacidad de ver y entender con facilidad la vida presente en referencia continua a su fin definitivo, la vida eterna. Por el precioso don de ciencia todos los santos, te han encontrado en las criaturas, y se han conmovido profundamente ante la belleza del mundo visible, descubriendo en ellas tu acción invisible. Danos la capacidad de servirnos de las creaturas para descubrirte a ti, el creador, sin dejarnos deslumbrar por el brillo de lo efímero de las cosas de este mundo y aferrándonos cada vez más a lo eterno. Danos Señor, el don de la Ciencia.

 CANTO  (El espíritu de Dios está en este lugar)

  1. SEÑOR, DANOS EL DON DE PIEDAD Señor Jesús, danos El don de la piedad que nos hace sentirnos hijos de Dios padre. Sentir ternura, admiración y afecto hacia él, y sentirnos hermanos de los demás y amarlos, porque tú mismo nos los has dado como hermanos. Danos el don de piedad por el que sabemos vivir profundamente la amistad, teniendo amigos con los que compartir lo que somos; para poder abrir nuestro corazón y descansar en la confianza. El don por el que podemos llamar y sentir a Dios como Padre, y por el que nos atrevemos a llamarlo cariñosamente Papá (Abba). Danos Señor, el don de la Piedad. 

CANTO  (El espíritu de Dios está en este lugar)

            

  1. SEÑOR, DANOS EL DON DEL TEMOR DE DIOS Temor que no tiene nada que ver con el miedo, Dánoslo para entender que el temor de Dios es un sentimiento profundo por el que valoramos de tal manera el don de tu amor, que tememos perderlo, que tememos perder el tesoro más precioso que eres tú. Es el don que nos lleva a respetarte y reverenciarte, porque sabemos que eres lo que más nos conviene, y lo que más necesitamos. Danos, Dios de amor, la gracia de tu santo temor, el propósito de nunca ofenderte, la voluntad de seguir tus mandamientos, el firme deseo de ser fieles a tu voluntad. Danos Señor, el don del temor de Dios.

 CANTO  (El espíritu de Dios está en este lugar)

                               

 

  1. ORACIÓN FINAL: FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO. Gálatas 5, 22-23. “En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley”   

                   Oración corta basada en la lectura

Ven, Espíritu de Dios, sobre mí

Ven, Espíritu de Dios, sobre mí
Me abro a tu presencia
Cambiarás mi corazón. (2)

Toca mi debilidad,
Toma todo lo que soy.
Pongo mi vida en tus manos
Y mi fe.
Poco a poco llegarás
A inundarme de tu luz.
Tú cambiarás mi pasado.

Ven,  Espíritu de Dios, sobre mí
Me abro a tu presencia
Cambiarás mi corazón. (2)

Quiero ser signo de paz.
Quiero compartir mi ser.
Yo necesito tu fuerza,
Tu valor.
Quiero proclamarte a ti.
Ser testigo de tu amor.
Entra y transforma mi vida.
¡Ven a mí!

Romanos  8, 15.  “Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!

                         Oración corta basada en la lectura.

Momento de Silencio

  1. BENDICIÓN FINAL

CANTO FINAL (María Madre buena)

Ave María

Tantas cosas en la vida nos ofrecen plenitud
Y nos son más que mentiras que desgastan la inquietud
Tú has llenado mi existencia al quererme de verdad
Yo quisiera, madre buena, darte el pan

En silencio escuchabas la palabra de Jesús
Y la hacías pan de vida meditando en tu interior
La semilla que ha caído ya germina y está en flor
Con el corazón en fiesta, cantaré
Ave María
Ave María
Ave María
Ave María
Desde que yo era muy niño has estado junto a mí
Y, guiado de tu mano, aprendí a decir que sí
Al calor de la esperanza nunca se enfrió mi fe
Y en la noche más oscura fuiste luz
No me dejes, madre mía, ven conmigo al caminar
Quiero compartir mi vida y crear fraternidad
Muchas cosas en nosotros son el fruto de tu amor
La plegaria más sencilla cantaré
Ave María
Ave María
Ave María
Ave María

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